viernes 11 de julio de 2008
jueves 10 de julio de 2008
martes 24 de junio de 2008
domingo 22 de junio de 2008
Un partido de fútbol llamado Yo soy Bea
A ustedes me dirijo con toda la desilusión y el enfado que mi cuerpo es capaz de asimilar. LLevo dos años esperando este momento, dos largos años en los que he tenido que hacer un ejercicio de autoconvencimiento para no dar por perdida la serie que me encandiló durante 190 capítulo. Desde entonces todo ha ido de mal en peor. En ningún momento voy hablar de los actores porque al final son el último escalafón de esta serie de despropósitos y poco pueden hacer ellos más que intentar darle sentido a las palabras escritas en los guiones, ese desatino de guiones que nos hemos tragado con la esperanza de que fuera solo algo pasajero. Para ellos , solo ínterpretes que hacen lo que pueden, todos mis respetos. Para el resto va dirigida esta carta.
Es una lástima que, a así como los guionistas hacen huelga, sea díficil coordinar una huelga de espectadores para defender nuestros derechos, porque créeanme cuando les digo que lo de hoy con ese final, ha sido para salir a la calle a manifestarse, contra ustedes , por supuesto.
Ya ni hablaré de la hora entera de retraso, que es perfectamente denunciable ante la ley, por un partido de fútbol tan interesante como Turquía-Croacia, ¡¡uff menudo partidazo !!, menos mal que lo hemos podido ver, porque siendo sinceros, ha estado hasta mas interesante que la serie; estos futbolistas si saben mantener la tensión hasta el final, es lo que tiene la tanda de penaltis. Y hablando de penaltis…Esta boda ha sido eso, una boda de penalti.
Yo pensaba que veía una serie, pero hoy me he dado cuenta de que no, que lo que hacía era participar en el partido de fútbol mal largo de la historia. Nosotras, fieles espectadoras de esta novela, incondicionales capaces de aguantar contra viento y marea, contra absurdos y rollazos, erámos el equipo visitante. Al otro lado del césped ustedes, responsables, guionistas , directores ¿creativos? y demás chupasangres televisivos. Como árbitro un señor llamado share. Como espectadores con el alma dividida teniendo que defender a la fuerza uno de los dos equipos todo un elenco de actores obligados a corear el mismo imno y defender unos colores que a lo mejor no les favorecian.
El partido empezó bien para el equipo local, durante los primeros 190 minitos, hasta me atrevería a decir que nos goleron varias veces, pero nosotros no eramos unos contrincante típicos, éramos un equipo enajenao que no le importaba encajar goles, es más estábamos felices por ello cada vez que nos hacían una filigrana, nos regateaban en un uno contra uno y nos metian el golazo por toda la escuadra. A partir de allí , ustedes como locales se fueron desinflando, impartiendo un ritmo de juego, lento, mucho toque de balón que no llegaban al área, se limitarón al pelotazo largo y a tirar balones fuera. Nosotras, los visitantes, aguantamos ese ritmo sin saber muy bien a que jugaban, a veces nos dio por pensar que en vez de fútbol participabamos en un torneo de balón bolea ¿o quizás era pingpong?.
Fuese lo que fuese, nos manteníamos dentro del terreno de juego esperando que la cosa remosntase y se viera un buen partido, pero lejos de mejorar todo empeoró. Constantemente nos quedámos en fuera de juego, aunque los espectadores que estaban en las gradas, esos magnificos actores, nos gustaban tanto que se lo pasábamos por altos sin replicar.
Y así nos fuimos al descanso, aunque no supimos muy bien quien descansó realmente, si ustedes o nostros, porque vamos, el tiempo de descanso es para refrescarse y volver a cargar las pilas, pero creo que ustedes se tirarón a la bartola y así han seguido jugando el partido.
La segunda parte aburrida, sin ritmo ni pes ni cabeza, sin pies no lo se seguro, pero sin cabeza fijo, no la han utilizado ni para rematar a puerta ni lo que es peor, para pensar las jugadas. Y claro nosotras llegamos a empatar el partido. Nos divertiamos mas entre el equipo que jugando contra ustedes y eso si son goles.
Y así hemos llegado al final, empatados después de una pórroga interminable que ha acabado como el Turquía - Croacia , a penaltis. Últimos minutos finales en los que se decide todo, en que uno se juega el todo por el todo, un xut directo a porteria y todo se acaba, si meten gol ganan, si fallan el penalti pierden. Y ustedes han perdido, y han perdido porque no han querido lanzar la pena máxima como dios manda, porque querian terminar el partido a la carrera, fuese como fuese, porque no han querido hacer las cosas bien, han ignorado los árbritos y han subestimado al equipo contrario. Pero nosotros somos fuertes, inteligentes, somos jugadores preparados , simplemente personas del siglo XXI. Pero que le vamos ha hacer, el futbol es así, pero la televisón ¿Ha de ser así?
Hoy yo ya no soy Bea
Antes si lo era. Si, antes era Bea, y un poquito Álvaro, un poquito Gonzalo, y un poco Sandra, también Jimena y Chusa, y Paula... No era nadie, pero era un poquito todos. ¿Porque? Seguramente porque soy una soñadora y una romántica. Era un poco cada personaje, era yo, pero resulta que al final no soy nadie. Y justamente ese es el sentimiento que me ha quedado con el final de mi serie.
Después de dos años siendo una fiel espectadora no importa las horas que he pasado delante del televisor, no importa nada haber aguantado 300 capítulos sin sustancia ni sentimientos, haciendo un esfuerzo por encontrarle el lado positivo a unos tramas absurdas y soporíferas, no importa haber confiado en el buen hacer de los guionistas, ni en que remontarían esa mala racha de bloqueo creativo, no importa nada si he contribuido a darles buenas audiencias... Al final solo soy un número en el informe de share, un número inerte, sin vida ni sentimientos que no hay porque tener en consideración. Esa es mi sensación.
Lo más seguro es que se rían de todo esto, lo más seguro es que no les importe lo más mínimo lo que yo, una humilde espectadora, pueda decirles, y lo más triste de todo es que lo sé, se que no van ha hacer caso de nada que les pueda decir, quizás ni tan siquiera lleguen a leer hasta aquí, seguramente se habrán parado en el primer párrafo. Si no es así, les ruego que lean esto en un tono pausado, susurrado, imagínense que se los recita una voz dulce, imagínense un corazón triste y abatido, unos ojos llorosos, una lágrima rodando despacio por una mejilla arrastrando una pena líquida, porque es así como estoy, triste y abatida.
Yo soy una persona normal, una persona tan válida como ustedes, como Alejandro, como Ruth, como Roberto, como José Manuel, como Miguel, como Aure, com los guionistas, como los directivos... como cualquier otro, simplemente una persona con una vida, con un trabajo, con sus defectos y sus virtudes, con sus sentimientos, con alegrías, con penas también. Una persona normal y corriente. Pero a mi modo de ver, que sea una persona normal y corriente no implica que sea una persona a la que puedan engañar, manipular o jugar con ella sin motivo aparente.
Realmente es mi sentimiento, casi el mismo que el de Bea cuando descubrió el engaño. Yo no estaba en una cabina de los baños de Bulevar, estaba en mi salón, no estaba sentada sobre la taza del water, estaba sentada en mi sofá, tampoco me estaba curando las heridas de la rodilla, las heridas las tengo en el corazón y me las estoy curando en estos momentos, al otro lado de la puerta del baño no estaban ni Álvaro ni Gonzalo hablando, al otro lado del televisor estaba una historia que en un principio me encandilo, pero el sentimiento final, lo que sintió Bea en ese momento, si ha sido lo mismo que he sentido yo.
Hoy 20 de Junio de 2008, yo soy Bea más que nunca, jamás pensé que el título de la serie cobraría tanto sentido en mí justamente en su último capítulo. Yo soy Bea, esa Bea engañada, manipulada, esa Bea que sintió como habían jugado con sus sentimientos, esa Bea que se entregó con fuerza y devoción a Álvaro, en mi caso a la serie; yo soy esa Bea que llora frente al teclado mientras volca sus sentimientos en un blog, en palabras, y como Bea, yo también estoy resentida con el causante de mi decepción.
Es mucho el tiempo que he dedicado a seguir incondicionalmente su historia, es mucho el tiempo que he dedicado a emocionarme con ustedes, a soñar a través de su trabajo, a implicarme, a ser esa parte de la historia que latía al otro lado de la pantalla, porque sí, porque su trabajo fue muy bueno durante 190 capítulos aproximadamente, y eso no se lo va a quitar nadie.
Pero algo pasó que fue destruyendo la magia, el interés, las emociones y los sentimientos. Algo que ni tan siquiera sé a ciencia cierta, quizás fuera el hecho de tener que alargar una historia más de lo recomendable por orden de algún mandamás ávido de dividendos y carente de sentido y sensibilidad, tal vez fuese el cansancio de un trabajo a contrarreloj difícil de conciliar con la calidad, o pudiera ser desmotivación, incluso el hecho de contar con un final preestablecido que todos sabíamos de antemano, quizás fuese un poco de todo y algo más que desconozco...Quizá no fuese nada de eso y me este equivocando.
Fuera como fuera, el hecho es evidente, se perdió toda magia, todo sentimiento, toda emoción, toda intriga y toda coherencia. Pero seguimos apreciando su trabajo al otro lado del televisor, intentamos ver el lado positivo y excusarles a ustedes, porque nos demostraron,antes, que sabían hacer las cosas bien, seguimos creyendo que eran capaces de lo mejor, no les abandonamos a su suerte, seguimos acompañándoles durante muchísimos capítulos, casi 300, porque sabíamos que podían hacerlo, a pesar de que la serie había perdido toda su esencia, todo interés. Les dimos el beneficio de la duda, les regalamos nuestra confianza, una confianza que han acabado por despreciar.
Todos creímos que el obligado alargamiento, había echo tanta mella en ustedes, trabajadores comprometidos y profesionales, como en nosotros, humildes espectadores, y que ustedes no tenían la culpa de las decisiones de los de "arriba", los que deciden, porque eran simples mandados que hacían lo que podían de la mejor manera que sabían. Nosotros fuimos capaces de entender eso.
Una vez asimilado y asumido, aunque no nos gustara el rumbo de los acontecimientos, seguimos al otro lado, fieles, esperando que al menos, después de padecer, tanto ustedes como nosotros, una historia dilatada en el tiempo que no daba para más, el final, ese final que todos sabíamos, fuera una regalo para los incondicionales seguidores que estuvieron de y a su lado, y con el que ustedes podrían demostrar su verdadero talento.
Esperábamos ver lo que no vimos durante más de un año. Sentimientos, amor en altas dosis, emoción...Tristemente no ha sido así. El final ha sido desalentador. Ninguna escena que pudiera transmitir sentimientos que nos hicieran volar y olvidar un año de penas, de distanciamientos, de enfados..., básicamente porque dichas escenas estaban cortadas justo en el momento que empezaban a traspasar la pantalla para invadir nuestros almas románticas; tramas con saltos argumentales tan grandes, que te dejaban descolocada; por la poca aparición de los protagonistas; una sensación de quererse quitar de encima deprisa y corriendo la historia de Bea y Álvaro; la sensación de que se habían olvidado de que ellos eran los protagonistas, los que nos engancharon a la serie; con el sentimiento de querernos vender a toda costa una nueva historia de amor con Be y Roberto que para nada a conectado con nosotros.
En fin, con la sensación de haber estado dos años esperando algo que al final no ha sucedido. No pedíamos nada imposible, nos conformábamos con que hubieran acortado, o al menos acelerado, todas las tramas legales sobre el futuro de la empresa, que dicho sea de paso, nos ha parecido interminable, y que nos dieran más escenas románticas donde se viera una bonita historia de amor que supera cualquier barrera. No hacia falta cambiar nada, simplemente que hubieran recreado con más sensibilidad y más dilación lo que todos ansiábamos, una reconciliación romántica y emocionante, y una boda contada sin premura. Nunca entenderé como han podido pasar de la fuga de Be por la alfombra roja que conducía al altar y acto seguido aparecer Bea del brazo de Carmelo directa a él, supongo que tendré que intuir esas horas entre medias que no nos han querido contar, menos mal que soy una soñadora y soy capaz de imaginarme mil escenas sencillas y fáciles de plasmar que no costaba tanto intercalar entre trama y trama. Tal vez nos hubiera gustado ver un par de capítulos donde nuestros protagonistas compartieran por fin su amor y su vida, creo que dos o tres capítulos nos hubieran bastado para saciar nuestro descontento por tantísimo tiempo de distanciamiento entre ellos. Creo que no era tan difícil premiar de alguna manera nuestra fidelidad con eso, sabíamos que podían hacerlo, que eran capaces y que les sobraba talento, pero no han querido, y es una pena, porque ahora en vez de alabarlos no podemos más que reprocharles su falta de interés, profesionalidad, proceder...su poca sensibilidad hacia sus seguidores.
Y antes de acabar me gustaría dejar claro que sí valoro y alabo el trabajo de los actores, porque en definitiva son el último escalafón de una cadena que en un momento de la historia se rompió. Ellos han sido la cara visible de un despropósito, ellos han sido, en última instancia, los que han tenido que sufrir esa rotura, esa fisura entre seguir generando beneficios y seguir ofreciendo ese producto de calidad, que en sus inicios si era esta telenovela. Para todos ellos, los que han intentado con todos su esfuerzo, dedicación y profesionalidad, dotar de sentimientos y coherencia, unos guiones que no daban para más, mis mas sinceros respetos y mi enhorabuena.
A los responsables, sean quienes sean , un ruego; que reflexionen sobre lo sucedido, con un espíritu de autocrítica, con voluntad de superación, siendo conscientes de sus fallos así como son conscientes de sus aciertos, que también los han tenido, para que en un futuro no vuelvan a romper en mil pedazos las almas de muchos soñadores que se entretienen a través de este tipo de series y olvidan, por un momento, sus vidas para jugar a ser princesas de un cuento, príncipes valientes o sencillamente ranitas verdes, para no contribuir a que la imaginación sea solo un juego de antaño al que nadie sabe jugar. Por favor, no ayuden a matar a Piter Pan.
Para acabar solo decir que Álvaro y Bea nos engancharon a la serie y que Álvaro y Bea nos desenganchan.
Hoy yo he sido Bea y por eso, hoy yo ya no lo soy.
Atentamente: Dunai, Du para mis enajenás.
domingo 1 de junio de 2008
"Quietas , hoy quizás sí..."
Artista: La Oreja De Van Gogh
Album: Lo que te conte mientras te hacias la dormida
Canción: Rosas
En un día de estos en que suelo pensar "hoy va a ser el día menos pensado",me cruce con la serie, decidí mirarla y desde entonces fuí a su lado .
Desde el momento en el que conocí la historia resumiendo con prisas el amor mas leal y sincero de los dos protagonistas, os juro que a nadie le he vuelto a decir que tenía el record del mundo en vibrar y emocionarme con una telenovela.
Como dice la canción quizás por eso esperaba, con la carita empapada poder ver avanzar la serie y vibrar sin limites con la historia de amor más bonita jamás contada. Pero por desgracia hoy siento que llevo demasiodo tiempo esperando que en la serie, él llegara con mil rosas, con mil rosas para ella, poder contagiarme del aroma de esas rosas, un aroma dulce, de cariño, de amor , de pasión sin medida...Tal vez yo sea una de esas personas que ya sabes, que le encantan esas cosas, que no importa si es muy tonto, soy así.
Y ahora me parece mentira que se me haya escapado la vida y las horas delante del televisor , o del youtube, o del rapidshare, imaginando que de repente el amor vuelva a pasarse por la serie, esperando a que los jueves, a veces los viernes por la tarde, como siempre, la esperanza me dijera "quieta, hoy quizás si...",
Escapando algunas noches en el chat de adelantos que arrojaran bostezos sol, alguna esperanza, pedimos que le diera una beso, que volviera el amor entre ellos, con lo baratos y sencillo que salen, que les costaba a los guionistas callarnos con uno de esos .
Pero pasarón mucho más de seis meses de serie, y el amor del principio nos dijo adiós, un placer coincidir en esta novela. Allí nos quedamos las espectadoras, con una mano en el corazón y en la otra escusas de los responsables que ni ellos entendian .
Y nosotras con la esperanza que da ser almas románticas convencidas seguimos impasibles dando una y otra oportunidad al serial, esperando otra vez con la carita empapada a que él llegara con rosas, con mil rosas para ella. Porque como ya sabeis nos encantan esas cosas que no nos importa que sea muy tonto somos así.
Y tras muchas mas decepciones, ahora que llega el final todavía nos sigue pareciendo mentira que se nos escape nuestra vida imaginando tramas de verdadero amor, imaginando que la pasión se vuelve a pasar por la serie, siguiendo los jueves o los viernes por la tarde, como siempre, a que la esperanza nos diga "quietas hoy quizás sí..."
Solo hemos visto de vez en cuando algunos pétalos desgajados..., del resto de la flor ni rastro...y la esperanza a veces se pierde. Para mi la serie y la historia de los protagonistas ha sido como una bella rosa, al principio me atrajo su color rojo símbolo de amor y pasión, pero poco a poco esa flor perdió su aroma, se arrugó, se fue marchitando. Y una empieza a pensar que el amor verdadero fue solo el primero, el del principio, y empezamos a sosopechar que lo demás solo lo hay que olvidar.
Y no sé porqué seguimos esperando con las caritas empapadas a que él llege con rosas, con mil rosas para ella, porque como ya he dicho, ya sabeis que nos encantan esas cosas que no importa si es muy tonto somos así.
Y aún me parece mentira, que sigamos dejando escapar nuestra vida imaginando que el amor volverá a pasarse por la serie. Nos encontraras los jueves, o quizás los viernes por la tarde, como siempre, a que la esperanza nos diga "quietas, hoy quizás si..."
martes 22 de abril de 2008
La siesta
La desazón a llegado a cotas tan altas, que una ha acabado recuperando ese viejo hábito que durante mucho tiempo la serie modificó, si la siesta. Ese pequeño sueño reparador que ayuda a afrontar mejor lo que queda de día.
La serie en sus inicios consiguió sustituir ese hábito tan typical spanish por estar pegada a la pantalla siguiendo las peripecias de una fea, el eterno galán de sonrisa encantadora y los avatares de una empresa llamada Bulevar 21. Eran tiempos en que se nos daba al espectador magia, amor, desamor, entrega, lucha, engaño, humor y una infinidad de emociones por las que valía la pena dejar de siestear.
Después de dos años, todo eso que nos movía a estar emocionadamente despiertas a las cuatro de la tarde, se ha ido difuminando a lo largo del camino. Una se hecha en el sofá, cansada de un día duro de trabajo, esperando evadirse de la realidad circundante, esperando que la serie le haga soñar, pero cada día es más de lo mismo, ni rastro de la magia, ni el amor, ni la entrega, ni la lucha, ni el humor...eso si, el odio, el desamor y los repetitivos patrones de lo más negativo de las tramas se dibujan desde que empieza la sintonía de la serie.
Para cuando ha acabado la primera trama una ha ido relajando su cuerpo cansado, poco a poco a ido cayendo a una posición horizontal, la cabeza a resbalado hacia el apoyabrazos del sofá, a veces sobre uno de esos cojines que tanto estorban bajo las posaderas cuando intentas sentarte erguido, y los ojos se cierran buscando el descanso. Así es, la serie aburre, ya no emociona y acaba sirviendo de somnífero.
La cosa se agrava cuando perteneces a un foro o a una comunidad, en mi caso Las enajenás. Allí cientos de personas que han acabado convirtiéndose en verdaderas amigas, comentan, intercambien opiniones, información, teorías, risas, elucubraciones, esperanzas sobre la serie. Allí se fraguan las expectativas y se volcan los deseos mas sinceros sobre lo que nos gustaría ver. Si no perteneces a ningún foro o comunidad, los personajes y el serial, hacen que tus emociones fluyan de un lado a otro pero sin demasiado ahínco. En cambio cuando comentas, destripas, teorizas, te ríes, hablas de la serie a diario analizando y racionalizando en su justa medida lo que va sucediendo , las emociones se triplican, fluyen con mas intensidad, te implicas más profundamente, la vives y lamentablemente padeces con ella. Es lo que diferencia a un espectador pasivo que mira la serie sin más y las espectadoras que forman parte de foros o comunidades sobre la serie en cuestión, la empatia que se genera, hasta el punto de sentir la serie como propia, como algo nuestro.
Muchas veces te cuelgan el cartel de friki cuando comentas que perteneces a una comunidad que versa sobre la serie, algunos piensan que somos una panda de locas, otros se limitan a esbozar una sonrisa maliciosa cargada de burla e ironia, como si fueran superiores a ti. Y es muy difícil explicar todo lo maravilloso que tiene y que aporta a nivel personal. Es difícil hacer entender que sencillamente somos soñadoras, niñas traviesas que esperan impacientes que alguien les cuente ese cuento de hadas, de princesas y dragones que tanto nos gustan, es difícil explicar que somos almas románticas, intentando rescatar el amor de un mundo desgraciadamente en constante guerra, donde los valores del ganador, del vencedor, de fortaleza y poder están en la cúspide de lo importante y donde la fragilidad, la delicadeza, el amor, el romanticismo y la entrega son considerados como signos de debilidad de los que burlarse. Somos blanco fácil porque somos activistas del buen rollo y como tales preferimos pasárnoslo bien a estar gastando energías en absurdas demostraciones de fortaleza. Como dijo aquel... Carpe Diem.
Retomando el tema sobre como las emociones van y vienen, alguien me dijo hace poco que si estamos decepcionadas con la serie era porque estábamos muy implicadas. Seguramente tiene razón. Al estar tan implicadas y tener un seguimiento de cada cosa que se produce, nuestro nivel de exigencia aumenta. Le exigimos a la serie unas cosas que a otras series no exigimos, ya que son puro entretenimiento, cosas como coherencia, que nos emocione, que nos haga vibrar, que haya amor, que haya ternura, que las tramas estén hilvanadas, que este documentada, que no se repitan patrones de conducta ya superados, que no existan enredos sin sentidos, ni atracciones inverosímiles y un sin fin de parámetros que en otras series pasamos por alto o no nos alarman. Mi conclusión es que en todo hay algo de razón. Es verdad que a "nuestra serie" le exigimos más que a otras, es verdad que esta pensado únicamente como un entretenimiento sin más pretensión que esa, pero también es verdad que si algo es capaz de implicar y emocionar a la gente de la manera que lo ha hecho esta serie merece la pena ser cuidadosos con ello. Los responsables, aunque no fuera su pretensión inicial, podrían haber desarrollado un producto de calidad, algo realmente bonito. Podrían haber tenido en cuenta las opiniones de las espectadoras más incondicionales, esas capaces de perdonarles los gazapos y meteduras de pata una y otra vez, podrían alimentarse de ellas para saber que es lo que realmente quería ver el espectador y así encumbrar la serie a lo más alto, a algo con la catalogación de genial, de perfecto.
Lamentablemente no ha sido así, y el dinero y el poder ha prevalecido una vez más sobre la sensibilidad, una vez más se burlan del romanticismo. Es curioso porque se supone que lo que querían contar era una bonita historia de amor, ofende cuando ves que se están riendo de él y de pasada de las que creemos en él. Hace meses y meses que el romanticismo esta de huelga en esta serie, hace meses que ya no nos reímos, estamos concentradas en rebuscar detalles que nos hagan vibrar, y cuando entre unas y otras y con mucho humor y paciencia encontramos una grieta donde asoma el rosa , cuando parece que encontramos el filón que nos conducirá de nuevo al amor y a vibrar como antes, de golpe no es más que un trampantojo y todo vuelve a ser gris.
Hoy no estoy enfadada, solo estoy triste, porque no veo nada que valga la pena soñar, porque nunca sucede nada bonito, porque he perdido toda implicación, hoy tengo miedo porque el amor brilla por su ausencia y quieren hacerme entender que el odio, la venganza, el engaño es lo que encumbra a las personas, porque quieren hacerme creer que el amor es signo de debilidad. Hoy estoy triste, quizás una buena siesta me ayude a soñar.
sábado 22 de marzo de 2008
Diario de una pérdida
Este video, lleva el texto anterior de " Entre la muerte y la hora del entierro" aunque recortado por problemas de espacio, espero que os guste.
jueves 20 de marzo de 2008
Entre la muerte y la hora del entierro.
Ausencia, que duele, que entristece, que ahoga, que agoniza, que hunde, que lamenta, ausencia que enfría.
Desesperación, lágrimas, alma que encoje bañándose en llanto, punzada incesante, arrepentimiento y lamentos, palabras no dichas...
A través de las experiencias a prendemos a vencer y a perder.
Un tremendo impacto atraviesa el pecho como si fuera una lanza y notas el dolor insufrible de la herida abierta, en cada gota de sangre que se desliza de esa herida se te escapa la vida arrojándote al vació, notas como tus órganos se debilitan de golpe, intentas respirar y no hay aire a tu alrededor, intentas gritar desgarrado y no hay voz en tu garganta, intentas moverte y tus músculos no tienen tensión, intentas sentir, aunque solo sea rabia, pero te has dejado tu también el corazón en esa fría sala de hospital, intentas pero no consigues nada, solo que se olvide de ti la razón y que un desesperado grito te acompañe en cada segundo golpeándote el alma a hachazos, clavándote sus afiladas uñas permanentemente, sin cesar, arrancándote cada latido y poner en su lugar un atroz sufrimiento, un mar de lágrimas continuas que abrasan tu cuerpo hasta corroerlo por dentro sin alcanzar a llorar en realidad.
No hay momento que no recuerde a mi padre, lo extraño mucho, a pesar de todo me hace mucha falta.
Ya no hay discursos solemnes , solo hay silencio y vació, y me duele, y me siento triste y solo quiero gritar ¡Papá te extraño!, no sabes la falta que me haces , ayúdame ha no sentir esta soledad que me aprisiona el pecho, dame fuerzas porque me muero por dentro.
Y aquí estoy hoy, solo, sin saber muy bien como afrontar las cosas, sin saber muy bien que hacer, como actuar, como despojarme de este tremendo dolor, como volver a mi vida.
Y he de confesar algo tal vez insólito, y es que en estos momentos tan tristes y dolorosos deseé tener a Bea a mi lado, abrazándome, reconfortándome, prestándome su hombro, animándome a seguir adelante, queriéndome. Hay veces que el corazón se niega a desterrar los verdaderos sentimientos, los que escondemos.
Y cuando sucedió, cuando me acunó entre sus brazos, prisionero de mil caricias, cuando me miró fijamente diciéndome que ella estaba allí para lo que necesitara, recordé porque sigue latiendo mi corazón. Su calor , su dulzura, su calidez, ese aroma suyo, el único que me alivia, que me estremece, que me recompone. Desee que ese momento fuera eterno y que no existiera nada más en el mundo.
Mi vida últimamente se ha teñido de color negro, pero no puedo evitar quererla. Estoy encarcelado en mi propio amor, estoy encarcelado a sus manos, y en el deseo que me inspiran sus labios, recluido en el placer que sus brazos infundieron en mi cuerpo. Estoy prisionero por haber cometido el terrible delito de amarla, de quererla con la pasión del infierno, y con el frío de una tormenta. Prisionero por anhelarla con el entusiasmo del primer amor, con la inocencia de un niño, y con la madurez que me trae el paso del tiempo sin haberla tenido.
Bea, estoy condenado de por vida a desearte, por hacerlo con la fuerza de una tempestad, con la furia de un tornado o con la suavidad con la que la brisa roza los campos en primavera. Y he deseado escapar de todo, intentar olvidarlo todo y dormirme para siempre en los brazos del maldito tiempo durante tu ausencia. Vivir en la penumbra de tus ojos, ya que a la luz de ellos no podía. Vivir en el crepúsculo de tus manos ya que no podía habitar en ellas. Vivir alimentando una esperanza que no existía, por seguir creyendo que me querías, o tal vez que me quieras todavía, y seguir soñando mi vida a tu lado. Esta cárcel que me cala los huesos, que me hunde en la miseria de la tristeza, y que me arroja a la locura calamitosa. Y todo por amarte. Todo por convertir mi día en tu noche, por convertir mi engaño en amor, mi amor en olvido y tu recuerdo en realidad. Todo por desear tocar el cielo con mis manos, por soñar cada noche contigo, todo por intentar rozar con el ardor de mis labios, los tuyos, por intentar llenar de ansia tu espíritu, y solo, tan solo, por quererte.
Y hoy que has vuelto a mi vida, que has vuelto a abrazarme , con el cuerpo, con el alma, yo otra vez recuerdo que quiero. Quiero estar tan cerca de ti que tu aliento pueda atravesarme, quiero dormir a tu lado, estar tan juntos que tu voz se grabe en mis pensamientos, que tu ansiedad se pierda en mi calma, que tus silencios se escuchen en mis oídos. Quiero romper el dolor por la perdida, y arrojarlo al abismo del olvido, allí donde me perdí al desear todo esto. Allí donde están tus besos ya olvidados, donde están tus recuerdos, allí, donde se perdió tu voz, tu rostro, donde me quedaré a vivir hasta que decidas aceptarme en tu corazón.
Y ahora, después de tenerte tan cerca de mi de nuevo, miraré al sol con la única esperanza de encontrarte en él. Pasearé por el cielo cada vez que me mires, y visitaré a mi querida dama de negro. Cuando al llegar la noche, la luna me recuerde que mi vida se está apagando , y no consigo estar a tu lado, que ha pasado otro día más y aún te deseo, que mis oportunidades se esfuman y nada puedo hacer por evitarlo, entonces recordaré la sonrisa que hoy me has dedicado, tus halagos, tu dulzura, tu alma rozando la mía. Soñaré que mañana el sol será diferente, porque la felicidad de nuestros ojos lo iluminan y sonreirá al saber que tú por fin me amas, al saber que ya eres mía, al saber que mi única misión en el mundo se cumplió. Porque no habrá nadie que me impida llevar a cabo la misión por la que nací, y por la que moriré, la única misión que aún me mantiene con vida, la única misión que aún me retiene aquí: Amarte.
Y así ando, entre sentimientos enfrentados, batallando contra el dolor y la tristeza, la desolación y el desgarro, entre el querer morirme yo y no entender nada, no entender como lograré sobrevivir a la muerte de mi padre, o como seguiré adelante en mi vida sin él, sin ella.
sábado 15 de marzo de 2008
La magia
Tras esa ruptura del tiempo nuestro rey siguió recorriendo su camino con paso firme y decidido. Desde su juicio se ha visto obligado a caminar dejando tras de si sus más fervientes deseos, a su princesa, y a buscar una felicidad que no esta encontrando aunque otros labios le acompañen. Y el amor vuelve a ser ese motor, si ese que mueve su mundo sin él saberlo.
Y... que difícil es tomar la decisión adecuada cuando se habla de sentimientos ¿verdad?
Aquel encuentro casual que uniera sus vidas en un cruce de caminos, de idas y venidas.
Se dice que el amor salta donde menos te lo esperas y así ocurrió, se encontraron en aquella actuación de Mago, un día de lluvia. Al principio era un juego en el que se discernía quien mentía o quien sentía. Tras el primer encuentro de fuego las cosas no fueron sencillas. Ella con su historia y él con la suya. No fue fácil deshacer pasado y construirse un mundo deseado.
Los inicios siempre se cargan de romanticismo pero muchas veces acompañan dolor de otros que fueron amados.
Y así se dejaron su historia de amor, en una maraña de sentimientos, en unos calabozos, o en una celda tan fría como sus nuevas vidas. Se obligaron a querer a otros, a buscar un compañero que les abrigara las noches mientras en sus cabezas un eco a lo lejos se nombraban mutuamente, cuando alguien te habla al oído el eco no se escucha. No se dieron cuenta que las palabras solo lo tapaban, que no hacían desaparecer los ecos, los sentimientos permanecen callados hasta ser admitidos.
Mudar de deseo no es goce completo. Sientes hacer daño a quien dejas de lado. Al principio no das ningún paso. Crees, te crees, que es pasajero y que volverás de retorno al amor primero.
Descubres que has de explicarte a quien olvidaste en el deseo. Se hace difícil sentarse y hablarlo con tranquilidad. Buscas el momento y no lo encuentras. Caes en el enredo de silencios y disimulos. Esperas que el otro te facilite y pregunte para empezar a explicarte.
Si reprimes el impulso y esperas a que todo se aclare malo y si te dejas llevar te sientes culpable. Es fatalidad mirar a otro lado y dejar de amar.
Las personas maduras muchas veces empezamos historias estando dentro de otras. Hay quienes opinan que nada se rompe que no hubiera estado roto antes. Hay quien cree que hay ocasiones en las que te encuentras de improviso ante algo que nunca habías previsto y que no puedes dejarlo de lado a pesar de que si no hubiera sido así habrías tenido una vida feliz y completa con quien estabas en ese momento. El caso es que se ve que las parejas se mueven y muchos manifiestan que el amor tiene fecha de caducidad. Con espíritu romántico quisiéramos un amor para siempre. Inflamados poemas y textos con rastros románticos de amor y deseo.
Y eso es lo que les pasa, o les pasará, tendrán que explicarse, explicar que hay una fuerza mágica que les une, que no han dejado de amar, que la magia que les envolvió el primer día nunca desapareció, que es una magia que solo entienden ellos dos. La magia del amor verdadero.
sábado 16 de febrero de 2008
lunes 4 de febrero de 2008
Desacariciado
La princesa aprendió a perdonar al rey y a convivir con el dolor del engaño. Extrañamente es juzgado por un engaño económico, cuando el engaño más hiriente fue el engaño del corazón. Pero a pesar de todo, el amor es más resistente que el dolor. Es como si el engaño fuese agua y el amor ese bálsamo de aceite que siempre flota por encima. El agua, el dolor no se evapora, sigue allí condensado, pero cuando uno deja de agitar la mezcla, el aceite, si es realmente puro y debidamente refinado, vuelve a ocupar su lugar por encima del líquido elemento. Hoy las caricias de la princesa a nuestro rey nos han enseñado el color, la textura y el sabor de su aceite, el aceite de la vida. Se le escapó resbalando por sus manos y le llegó al rey en forma de roce delicado. ¿Cuantos componentes encierra ese gesto? ¿Cuantos sentimientos? Quizás ni ella misma se haya dado cuenta, el rey tampoco. Pero su aceite se vertió sin remedio, a pesar de sus almas, a pesar de las situaciones difíciles, a pesar de lo que quieren aparentar, a pesar de ellos. Una caricia que significa te apoyo, estoy a tu lado, te comprendo, comparto tu dolor, tus miedos, formo parte de tu alma porque tu formas parte de la mía, en definitiva un te quiero.
El rey ha recibido esas caricias, pero también ha acariciado, descubriendo en ellas su deseo. La diferencia entre uno y otro es que el rey no ha ocultado sus anhelos. La princesa sabe que el rey desearía acariciarla siempre, tenerla a su lado y regalarle sus manos para que siempre se sintiera acariciada, arropada, querida, amada. En cambio la princesa ha estado constantemente reprimiendo sus anhelos, arrojándolos al olvido, ocultándolos entre las decisiones, negándolos a cada instante. Pero hoy sus manos han hablado por ella, tirando por tierra cualquier argumento que su mente pudiera fabricar. Y una se pregunta cuando acaricio al caballero de la mesa redonda de la misma manera por última vez. Indudablemente la respuesta es clara. Nunca. Siempre ha sido la acariciada, sus manos no sintieron la necesidad de transmitir ningún sentimiento, ningún impulso de afecto desmedido corrió por su piel, tan solo caricias amistosas, a veces obligadas, pero nunca con el frenesí de un alma que muere de amor. Ella siempre ha guardado sus caricias para él. Y el rey que tanto tiempo ha sido desacariciado por ella, hoy a vuelto a sentir el roce sinuoso del corazón de su princesa en las yemas de los dedos, como un bálsamo, como un aceite que impregna y penetra en la piel nutriéndola.
El amor no necesita palabras sólo caricias.
sábado 2 de febrero de 2008
Caminantes sin camino

-Te acompañé durante muchas lunas en tu viaje loco, en tu aventura de Robinsón, sin saber los peligros que corría, sin a penas provisiones pero con alma atrevida. Mi aventura se queda aquí, donde decidiste continuar tu andanza, yo me perderé en el camino como me perdí un día en tu sonrisa y seguiré aventurándome, esta vez en la ira, y en lo estrambótico del odio, por que cuando odiamos a alguien, odiamos en su imagen algo que está dentro de nosotros.
Será porque, en ocasiones, el corazón se siente abrumado por la melancolía, y ahora que voy ha dejar de caminar a tu lado, la tarde mete sus uñas venenosas en el sombreo cuerpo del olvido. En esta hora, la nostalgia no viene del ayer. Seguramente viene del ahora mismo. Del solo hace un minuto que estabas aquí. Solo hace un instante que eras mi estrella polar. Yo quiero seguir dejándome guiar por tu luz, y comprarme un billete, solo de ida, sin vuelta jamás, y caminar a tu lado y que camines conmigo. Mi aventura ya no es aventura y pierde su sentido sino te aventuras junto a mí.
domingo 27 de enero de 2008
Traductor de lágrimas
Esta semana nuestro rey se ha limitado a la enmienda de recuperar a su princesa. Sin quererlo obtuvo la oportunidad de estar a su lado de la mano del padre de ella, irónico pero así es. Carmelo, el padre de nuestra princesa, aquel que odió a nuestro rey, aquel que lo crucificó en sus pensamientos hasta quedar inexistente en los latidos, el mismo que supo darle una segunda oportunidad, esta semana a aprendió a mirar con el alma. Tal vez solo este empezando a aprender ha hacerlo, todavía utiliza un solo ojo, algo borrosas la imágenes, de lejos la mirada, pero esta poniendo voluntad. Y mira al rey desde varias perspectivas, desde la suya, desde la del pasado, desde la del presente, la de hoy, la de este momento. Y lo que a visto le está gustando, han habido detalles de nuestro rey que le han hecho recapacitar y reflexionar sobre la posibilidad de haberse equivocado crucificándolo sin haberle dado el beneficio de la duda. Claro que tenía sus motivos para hacerlo, dañó a su hija y él, como padre, solo veía esa parte. Esta semana ha descubierto otras partes del rey, y a pesar que la de las mentiras y el engaño no ha desaparecido, se le han unido otras de igual o más peso que la primera. Quizás la balanza del aprecio se esté inclinando aunque no se haya llegado a desequilibrar del todo, todavía. Para él el rey está recuperando algo de su nobleza, y puede ser que un día la recupere totalmente.
Por otro lado nuestro rey se ha beneficiado de la doble oportunidad que la vida le ha presentado. Por un lado que el padre de la princesa deje de repudiarlo y por otra el estar cerca de su amada. Y ese ha sido el hecho que lo ha devuelto a la lucha, estar cerca de su princesa ha sido un revulsivo a sus ansias, unas ansias llamadas reconquistas. La princesa es el muro de piedra con que choca una y otra vez, golpeándose sin cesar. Ella, entre dos caminos, caminando por un sendero que tiene dos vías, una, la real, la segura llamado Nacho, otra, la del subconsciente, la de los sentimientos escondidos y guardados que lucha por aniquilar , llamada Álvaro. Una en presente, otra en pasado sin saber que le deparará el futuro. A veces se adivina en ella un atisbo de dolor, de frialdad, de sonrisa forzada que nadie acaba de entender, ni tan siquiera ella misma. Aún no se ha dado cuenta que eso son los sentimientos que está escondiendo, que está intentando alejar, dejar inertes gritando desesperados por conseguir ser libres. Ella no sabe que solo se pueden matar aquellos que no sentimos con sinceridad, que los sentimientos verdaderos, por más que se quiera, nunca mueren, permanecen en nuestro interior, a veces en calma, en coma tal vez, otras martilleando en silencio nuestra propia consciencia sin ser nunca exteriorizados, oprimiendo el corazón en silencio, vagando en nuestro interior, luchando por buscar una salida. Y lo que ella espera es que sus sentimientos por el rey, esos sentimientos de amor profundo, incondicional y verdadero acaben como los ramos de flores que aunque sean muy bonitas luego se marchitan , ella espera que le pase así, que sus sentimientos se marchiten y que desaparezcan. Tarea difícil en su caso porque ella olió la flor que le brindó el rey y el recuerdo de su aroma se a quedado en su interior, impregnando cada rincón de su cuerpo, de su alma y de su mente aunque no pueda verlo; es lo que tiene el aroma, que es invisible. Algunos no tienen desarrollado el sentido olfativo, y necesitan cosas tangibles para creer en ellas. Estoy segura que la princesa siente el aroma, pero trata de taparlo con otros perfumes, otros prefabricados...pero hay aromas que perduran para siempre, suspendidos en el aire, vivos en la memoria, cerca de la percepción, muy cerca de las lágrimas y la nostalgia, allí donde los verdaderos deseos juegan a ser soñados.
Para mí, en todos estos 5 capítulos, ha habido una escena clave, el momento en que el rey, de noche y con sigilo entra en la estancia de la princesa. Y ha sido clave por lo emocionante del momento, pero sobre todo porque a la princesa le ha quedado claro algo, que el rey la ama de verdad, que en verdad la ha amado y que sus sentimientos son profundos y sinceros. Y sus lágrimas silenciosas y ocultas nos enseñan esa lucha interna de la princesa, los verdaderos deseos por el rey condenados a la fuerza a ser solo pasado frente la realidad de su vida exigiéndole la entrega total de un corazón que ya fue conquistado. Si las lágrimas de nuestra princesa recalleran sobre un papel y se convirtieran en palabras quizás se pondría leer algo así:
Ayer, o quizás mañana, salga a buscar esa mirada que sea capaz de mostrarme lo nunca imaginado que ya desprecié mucho tiempo y el pasado no volverá y el futuro solo llegará si lo busco. Que el tiempo pasa ya me di cuenta hace no mucho tiempo cuando me engañaste y tuve que aprender a mirar al futuro a la cara, y me costó, porque las peleas acompañadas son más fáciles de ganar que las que combates tu sola. No espero que el tiempo me regale oportunidades, yo tampoco las regalaré… las cosas no pasan por pasar. Yo buscaré lo que quiero, lo encontraré y seguiré andando, no solo rellenaré los huecos con llantos y flores que aunque sean muy bonitas luego se marchitan y vuelves a quedarte con las manos vacías, y triste. Imaginaré lo inalcanzable, y luego creeré que es mío y lucharé para conseguirlo…sí, lucharé sola y sin importarme el mañana porque hoy es todo lo que me puede quedar. Buscaré en ti ese beso que solo se puede dar con la mirada y lloraré mi vida a solas si mis ojos me lo permiten.
Nuestra princesa debería leer lo que sus lágrimas escriben pero a veces es más fácil alzar un muro de piedra frío y duro con el que el rey pueda chocar que dejar que nuestras lágrimas recaigan sobre un papel, descifrándonos una dolorosa y dura verdad que nos recuerda que nos hemos equivocado, que no somos perfectos y que el amor que sentimos hacia esa persona no encuentra su momentos, ni su lugar, ni su tiempo.
Que diferente sería si existieran traductores de lágrimas que nos explicaran la verdad mas profunda de nuestro sentir, que nos dieran consejos acertados, que nos calmaran el alma.
lunes 21 de enero de 2008
sábado 19 de enero de 2008
La jerarquía de los sentimientos
En la jerarquía de los oficios, el de camarero, popularmente está relegado a un nivel inferior. El hecho de ser servido produce en muc
Y hay dos cuestiones entrelazadas en todo esto. La jerarquización y los sentimientos. Inexplicablemente siempre tendemos a establecer jerarquías en las cosas, ha hacer listas, a organizar todo, y no nos escandaliza. Las jerarquías están instauradas en nuestra cultura y en nuestras mentes desde hace siglos, con lo que acabar con ellas cuesta bastante.
Si nos paráramos a pensar que conlleva el hecho de jerarquizar nos daríamos cuenta que sinónimos como cargo, clasificación, dependencia, orden, rango, sumisión, subordinación, categoría y clase forman parte de ese concepto. En una lista igual que en una jerarquía siempre hay un primero mejor y un último peor. Rutinariamente, las jerarquías transforman a empleados motivados y leales en personas insatisfechas con el eterno deseo de llegar a lo más alto en la pirámide y renegando de su puesto. Las jerarquías también persisten porque proveen valor psicológico y físico, y llenan nuestra profunda necesidad de orden y seguridad. El grave problema es que son inevitablemente autoritarias. Las organizaciones jerárquicas nos seducen con recompensas psicológicas, como los sentimientos de poder y posición social. No es realista pensar que nos vamos a librar de ellas en un futuro próximo, parece más sensato que aceptemos la realidad de que las jerarquías van a seguir estando ahí y que nos esforcemos por reducir sus consecuencias nocivas en vez de soñar con un proceso igualitario. Esa igualdad que si existe en los sentimientos.
No hay un orden jerárquico en lo que sentimos, nadie puede decir que sentir esperanza, o alegría o ilusión es mejor que sentir satisfacción. O tal vez sí, tal vez exista una pirámide jerárquica de sentimientos, pero esa pirámide es siempre personal e instranferible, cada uno se construye la suya propia y además está en continuó cambio a medida que avanzamos por la vida, a medida que nos suceden cosas, a medida que vivimos. Por lo que no es algo universal aceptado por todos como una ley no escrita. Quizás por eso sea tan difícil hablar de sentimientos porque para cada persona son diferentes y se viven de manera diferente, tantos sentimientos como personas en el mundo. Para nuestro rey hoy su amor por la princesa y sus ganas de recuperarla valen más que su estatus jerárquico. Para el lo importante no es tener una buena posición social ni el poder, para él lo importante es recuperar la posición que ocupaba antaño en el corazón de su princesa.
Nuestro rey ha bajado en el escalafón de la jerarquía, de estar en la cúspide a optado por un puesto de trabajo considerado por muchos erróneamente inferior. El sabe que no aspira a ser camarero toda la vida, pero eso le da la oportunidad de empezar un camino, una escalada por la pirámide, asegurándose una buena base, y como dijo, una buena lección de vida. Para el contrariamente a lo que muchos pudieran pensar, el hecho de ser camarero lejos de ser un fracaso es una oportunidad. ¿Que diferente se ven las jerarquías dependiendo del espíritu con que se miran? ¿Como cambian los valores de los oficios cuando se dejan de lado los prejuicios?
Para el rey ser sirviente es un paso más en su madurez emocional, o tal vez nada de eso sea cierto y solo se mueva por sentimientos, por impulsos o por orgullo, o sencillamente por la necesidad de sentirse capaz, válido. A lo mejor al perder el mundo en que siempre vivió está buscando uno nuevo, uno en que le valoren por el mismo, uno en que se sienta realizado, uno en que no se lo den todo hecho y así poder superarse a si mismo, un mundo sin apariencias, sin falsedad donde todo es lo que es y no hay dobleces, un mundo en el que sentirse tranquilo, sin exigencias inalcanzables, sin frustraciones ... Tal vez solo esté buscando su mundo, uno a su medida ,un mundo donde los sentimientos sean capaces de prevalecer sobre las jerarquías, un mundo donde ser feliz. Y el mundo que esta buscando para él se reduce a un nombre. Beatriz, porque ella es su mundo, porque no hay mundo posible sin ella, porque en ella existe su mundo. Porque su amor por ella se encuentra en lo más alto de su jerarquía, en la cúspide de su pirámide personal.
La escalada es dura pero los sentimientos son profundos.
jueves 17 de enero de 2008
El futuro empieza hoy
Como lleva pasando estos últimos días el rey no para de constatar que está más solo que nunca, como él mismo dijo, todos le han dado la espalda, su princesa, su padre, su escudero fiel, los tesoreros, la corte, el pueblo. Nadie quiere estar de su lado, nadie quiere apostar por él, nadie quiere darle una oportunidad.
Un mensaje a su amada con una pregunta que quiere preguntar más de lo que dice , un "¿Tú también crees que estoy acabado?" escondiendo otras preguntas como "¿Crees todavía en mí?
Ha intentado reorganizar su día a día, a su manera, avanzar con las pocas armas que le quedan, salir adelante. El rey confía en su sabiduría interior, una sabiduría que los demás no ven o no quieren ver. Y los demás solo se dedican a gritárle que está acabado, ni una sola palmada en la espalda, ni un solo abrazo que alivie, ni una palabra de aliento. Y una se pregunta porque su gente en vez de decirle lo que tiene que hacer no le pregunta como se siente o simplemente ¿Quieres hablar? ¿Porque nadie se ha parado a escucharle en vez de estar dirigiéndole? . Quizás sea el momento de ser más cariñosos y pacientes que nunca y solo ha habido una persona capaz de hacerlo. El Anguila. Ese compañero en las mazmorras al que la mayoría miraría por encima del hombro, ha sido el único con la suficiente inteligencia emocional y empatia para entender el momento doloroso que vive el rey en estos momentos.
Con un simple ¡¡Cuéntame tus penas!! ¿Cuál es el problema? El Anguila le ha dado la oportunidad al rey de expresar todos sus sentimientos, de exteriorizar el sufrimiento que anida en su interior, la ha dado la oportunidad de desahogarse y poder decir lo que de verdad le sucede, siendo él, sin tener que aparentar ser el rey que ahora no siente ser. En estos momentos de hundimiento y tristeza, para el rey el problema es su vida entera. Ha perdido su reino, su princesa, le ha pegado a su fiel escudero, le echan de los sitios donde antes le alababan, el populacho le repudia... Se siente solo, abatido, triste, desdichado, infravalorado, repudiado, ninguneado, odiado, insultado, ofendido...Demasiadas tristezas juntas como para tener un ánimo positivo y luchador.
Pero el Anguila ha hecho algo que nadie hasta ese momento ha sabido hacer. Escucharle. Y le ha sabido hablar desde la
El dolor es siempre la resistencia de la personalidad a un nuevo crecimiento. Con frecuencia nuestros momentos más dolorosos, esas veces que exigen el máximo esfuerzo a nuestra personalidad, son las circunstancias que nos ofrecen las mayores oportunidades de crecimiento. Nuestro rey esta en ello, está creciendo.
miércoles 16 de enero de 2008
El reflejo de sus errores
Hoy nuestro rey se ha visto dominado por una verdad que le escuece el alma.

Salió de su presidio con la idea de recuperar lo que perdió, su revista, su princesa, su dignidad, su relación con su padre, su nobleza, su prestigio...pero el panorama que se encontró fue muy desolador. Su padre cedió las acciones de su reino a su eterno enemigo, su princesa rehizo su vida al lado de otro caballero de la mesa redonda, la gente de su pueblo sin ofrecerle apoyo y sin seguirle en la nueva singladura, repudiado por haber estado preso, viéndose relegado a mendigar un puesto inferior a su valía.... De repente se sintió sin oportunidades como quien inicia una batalla sin más efectivos que él mismo. Solo. Y en esa triste soledad el rey se pregunta como llegó a esto habiendo sido el príncipe heredero que todos vanagloriaban. Demasiadas cosas que afrontar, demasiados varapalos emocionales hasta para un rey.
Y en su desidia busca justificaciones y culpables, una explicación que no le lleve a la conclusión de que él y solo él ha sido el causante de su dolor. Consciente de que cometió errores se agarra a los momentos en que se sacrifico, en que hizo las cosas bien y se pregunta porque nadie se acuerda de esos momento. Esa impotencia de que los demás solo vean su parte más ruin sin concederle el beneficio de la duda, olvidando la protección y el apoyo que les brindo, enerva su locura y le hace recitar un montón de frases como escudos para la protección de su malherida esperanza. Reproches a su fiel escudero, precisamente a él porque es el único que le sigue viendo como rey, el único que se ha mantenido a su lado, el único hombro donde desahogarse, el único que esta ahí.
Nunca es tarde para darse cuenta de nuestros errores y el rey se tumbo bajo el dosel de su camastro y escribió sus verdaderos sentimientos en un papiro arrugado.
Voy moldeando mi espíritu maltrecho y castigado dando forma a mi vida, como se moldea el barro, quiero huir de los sentimientos y de la tristeza, quisiera correr como el viento… rápido como el agua.
Desnudo mi vida ante el espejo de mis recuerdos contemplo el reflejo de mis errores y de mis aciertos mientras lamo las heridas del pasado y de mis pecados que pesan como losas sin nombre en el cementerio de mis días. Voy buscando mi identidad incansablemente, busco la manera de convivir conmigo mismo y mis manías, de tragarme mi orgullo y fabricar con mis restos aquel mundo perfecto que una vez, no se si en sueños, conquiste. Quiero volverme a encontrar.
Me siento desorientado hoy en mi viaje, sin ti perdí la brújula que guiaba mi norte, no veo el final del camino, perdí la senda de mi juicio y ya no quiero mas hazañas, no quiero pensar en que punto de mi sendero me desvié, no quiero pensar donde empezaron mis pasos y en donde acabaré. No quiero pensar porque no quiero que el dolor del corazón se una al dolor del pensamiento.
Quiero irme, aislarme, evadirme de mi mismo, dejar de ser por unos instantes y sentir solo el aire entrando en mis pulmones, sin saber ni conocer. Quiero sentir que mis acciones, mis aciertos, mis desgracias no tienen infinitos reflejos en angulosas vidrieras como ahora tienen. Quiero dejar de sentirme responsable de lo que a mí alrededor ocurre y sólo contemplar la puesta de sol que sucede aunque yo me oponga. No puedo aguantar más el sentirme responsable de los lamentos que a mí alrededor oigo como fúnebres aullidos en la noche. Y es que, sin duda, el pensamiento en exceso, lleva a la locura. Una locura que te va comiendo los adentros buscando respuestas a preguntas que ni siquiera tú sabes que existen. Los recuerdos corren mas que mi intento de olvidar y cuando aferrarse a nuevos sueños, esconderse en el alcohol, gritar l ironía y estallar en un puñetazo, no sirven de amnesia para la audacia de tus labios, no me queda mas remedio que someterme al ejército de cien mil duendes que me envías para recordarme quien tiene el poder, quien tiene la magia, quien anula mi voluntad para convertirme en su prisionero, también en su rey. Y yo se, y quiero creer que a ti te pasa lo mismo que te tengo cautivada, que llevas mi nombre mordido en tu boca desde aquella noche cuando te convertí en princesa.
No se cuál es mi pecado pero arrastro mis culpas por el mundo. Ciego ante una realidad que no asimilo. El vacío solitario de la culpa es algo que forma parte de mí ahora mismo. Me dijeron que no siguiera insistiendo, que para mi quieres estar muerta.
Pues para mí tus dedos no han muerto, los siento nadar en el mar de mi espalda, dibujando en el bravo oleaje de mi alma dos palabras. Para mi tu sonrisa no ha muerto, procuré guardarla en la caja de la cometa que me regalaste, paraíso perdido donde paseo cuando tu imagen agrede mi recuerdo. Para mi tus ojos no han muerto, los escondí en la esencia de mis palabras y juguetean graciosos cuando jugueteo gracioso a ser poeta. Para mi tu pelo no ha muerto, sigue siendo lira clandestina donde puedo tocar cuando estoy triste las prohibidas notas de nuestra canción prohibida. ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué? Una mañana deprimida...Una mareo incesante...Una mirada dolida…Una lágrima seca...Un lamento escueto... Un golpe certero... Un adiós asesino...Y todo se vino abajo.
A veces, cuando estoy ante tu tumba, una lágrima está a punto de traicionarme. Pronto recuerdo que no has muerto, que estás aquí conmigo. ¿Sabías que ayer, estando yo borracho de tristeza. , llamaron a la puerta de mi corazón tus dedos, tu sonrisa, tus ojos y tu pelo? Iban con la capa funesta, y yo, que no entiendo de estigmas, les abrí la puerta.
Encontré que uno siempre busca lo que encuentra, pero también que cuando se cree estar preparado para cualquier cosa, cualquier otra pasa, y entonces todo cambia de rumbo.
¿Que porque me enojo contigo? Bueno, porque siento que aun no te has ido, porque no me gritaste en la cara tu desprecio, porque no cortaste el lazo que nos unía, solo abandonaste tu extremo, y yo me quede al otro lado, sosteniendo el mió, esperándote para continuar siendo lo que queríamos ser.
Soy tan frágil que lo oculto, porque soy hombre, soy rey y como tal no puedo llorar. Pero mi orgullo sigue vivo e inventaré nuevos pasos que me acerquen a ti.
martes 15 de enero de 2008
El loco que anda por encima de su pena
15 de Enero de 2008
Después del varapalo de ayer, hoy nuestro rey se ha topado con la realidad que no quiere ver. Una vez uno ha sido prisionero, le quedan las señales enrojecidas de las cadenas de las mazmorras para siempre clavadas en la piel, injusto pero así son las cosas.
Salió a su reino con el ansia de empezar de nuevo con la labor que dejó antes de ser atrapado, en el mismo punto en que lo dejó, ni por un momento se detuvo a pensar que las cosas habían cambiado, que los demás habían cambiado su concepto de él.
Para él mismo, él sigue siendo el príncipe heredero, el nuevo rey, el mismo noble caballero capaz de entusiasmar al pueblo, el mismo soñador dispuesto a expandir sus tierras, el mismo capaz de gobernar con excelencia su feudo, la misma persona de siempre, con sus limitaciones, con sus capacidades, el sabe que tiene virtudes que pueden llevarle alto, el se siente igual que siempre.
Pero para los demás no es más que un mediocre hereje, un ex-convicto, un ser acabado que descendió del cielo a los infiernos. Todos los que en un pasado se arrodillaban ante él haciéndole reverencias ahora no ven nada más que una marca de barrotes y cadenas, sus virtudes han desaparecieron de su alma y solo queda de él la imagen de un triste bufón lleno de cascabeles que emiten mucho ruido y pocas nueces. Ni los demás son capaces de ver el rey que es, ni él es capaz de entender la actitud del pueblo.
Después de constatar su desdicha, después de ver como todos le daban la espalda y le giraban la cara, el rey cogió su corcel y se adentro dando un lánguido paseo por el bosque, la niebla y la oscuridad acompañaban su pensamiento. Sin hambre ni calma se fue comiendo la noche que le alejaba. Bajó de su caballo y siguió la senda a pie, sin rostro ni alma caminaba en busca de un rumbo que le llevase a la boca de la princesa, porque a pesar de ser repudiado por todos lo que mas le dolía era ella.
Como le dijo la princesa al fiel escudero del rey "cada vez que me acerco a él le hago más daño". Quizás también cada vez que el rey está cerca de ella le esté haciendo daño , el dolor de quererle y tener que esconderselo.
- Caminos de nadie, pensaba el rey mientras andaba junto a su caballo , la gente no me mira a la cara que no tengo, y soy nadie porque sin ella no puedo ser otra persona, y ando, pero sigo encima de mis pasos, y ando, pero no me marcho de mí.
Cansado, marcó el límite en la última piedra del camino polvoriento, unos metros para estar loco, unos metros para resumir un camino, unos metros para encontrarse o para perderse. Lágrimas de una despedida sin ella, un abrazo con el aire, su voz descrita en el silencio, se terminó su reinado y ella no estaba a su lado para curarle las heridas, está con otro y en ese final su mente se hundió sin dar la cara, luego senderos rotos.
- Y yo soy el loco que anda por encima de su pena, y yo soy el loco que huye de sus pasos, estos pies cansados son solo desidia que arrastra un cuerpo, ya no se si me muevo yo o se escapa el suelo, ya no tengo cara, ya no se oye la vida pasar, pues hace cuatro pasos se me cayó el corazón, mientras en la rivera recuerdos atropellados me acumulan apetitos de seguir hacia la nada, ya no tengo alma, ya no recuerdo nuestros pasos, ya no encuentro nuestras caras. Por favor si algún día se cruzan con mi cuerpo, no me tengan en cuenta, no traten de dibujar mi cara, no intenten recordarme, no se puede recordar la nada, por favor no me comprendan que yo no tengo sentido sin ella. No son ni los barrotes, ni los muros. Porque yo me encuentro encerrado dentro de mi mismo, y debo lidiar con eso día a día, noche a noche. Quizás no deba rendirme, quizá deba plantearme empezar de cero, crearme un nuevo reino donde siempre exista una corona para ella.
lunes 14 de enero de 2008
Una bofetada que da esperanza

14 de Enero de 2008
Nuestro Rey salió de las oscuras mazmorras que lo retenían, con garra, con fuerza, con esperanza, con ganas de luchar por recuperar sus posesiones, con el anhelo de reconquistar aquello que más amó y ama, aquello por lo que sacrificó su libertad. Traía consigo la valentía, la madurez adquirida en su cautiverio, el coraje y la determinación, nobles valores de caballero dignos y a la altura de un rey, pero no fue suficiente. Sin esperárselo todo su reino, el reino que conocía, el único que había habitado, el único que había contemplado desde los ventanales del castillo, había cambiado, casi desaparecido.
De repente se encontró al borde de un acantilado, sin escolta y sin armas, sin armadura, sin caballo, sin ninguna otra tabla de salvación más que su orgullo. Y hasta el orgullo lo traicionó, le hizo decir a la princesa que el bello canto de amor que redacto antaño no la sustentaba como única inspiración de sus sentimientos.
La princesa tomándole prestado el orgullo no dudó en hacer lo propio, recordándole una y otra vez que ahora el caballero de la mesa redonda era quien ,de honorable manera, ocupaba su corazón.
El orgullo definitivamente les traicionó a los dos. Pero no fue él único. El padre de nuestro Rey vendió las posesiones más preciadas al eterno enemigo del reino, el reino del cual la princesa es consejera, el mismo reino que debía heredar nuestro Rey. Y a pesar de ser un desgraciado infortunio para ambos, precisamente ese hecho fue el que los volvió a reunir. La princesa en busca de explicaciones fue rauda a esclarecer tales hechos con el padre, pero al llegar a los aposentos solo estaba él.
Nuestro Rey mostró una imagen devaluada de si mismo, las destilaciones embotelladas ayudaron a su degradación. Por un tiempo se vino abajo, aniquilada toda voluntad el rey mostró su cara más vulnerable. Y así lo vio la princesa,como aquel futuro heredero que un día fue capaz de engañarla y manipularla resurgiendo en ella el recuerdo del dolor.
La batalla de palabras que la princesa y el Rey mantuvieron no fue más que un ir y venir de ocultaciones, ninguno de los dos siguió la línea adecuada, uno cegado por los celos, la otra por la moralidad que usa para esconder sus más profundos sentimientos. Y el rey, en el último momento embriagado y con valor, dejó que sus instintos y su deseo gobernaran la región de la cordura. La retó en un duelo con sus labios. La prueba de la victoria o la derrota estaba en las manos de ella. Una sonrisa o una caricia anunciarían que había ganado la batalla, por el contrario una bofetada anunciaría el fracaso de su táctica. Pero la respuesta fue ambigua, tras una reactiva guantada la princesa mantuvo su mano en la mejilla del rey disimulando su caricia. A partir de allí las palabras dejaron de tener sentido porque los dos intentaban descifrar el significado del hecho que se acababa de producir. Ni ganado ni perdido ¿como interpretarlo?
Para ella un quiero pero no puedo, el amor desbordándose en sus venas, una pasión contenida a la fuerza. Una bofetada porque todos sus allegados esperarían eso de ella después de lo vivido y sufrido con y por el rey, una bofetada para ocultar sus verdaderos sentimientos, una bofetada por la desventura de la decisión precipitada de rehacer su vida, una bofetada por seguir amándolo, una bofetada por sentir el impedimento moral de no poder seguir su beso, una bofetada por volver a sentir y no poder gritarlo. Una caricia por el deseo, una caricia por un te quiero que no puede pronunciar, una caricia como la extensión de sus labios en sus dedos con los que seguir besándole, una caricia para liberarse de todo prejuicio impuesto, una caricia por su mas profundo amor que se ve obligada por las circunstancias a acallar, una caricia sinuosa casi imperceptible para enmendar los falsos sentimientos que transmitió la bofetada.
Para él una bofetada que contiene un una tristeza, una bofetada que oculta más que desmiente, una bofetada que retiene el amor contenido que estalla por momentos en ella escapándose de su piel, una bofetada compromisoria, una bofetada que vislumbra un gesto de rabia por no poder ser sincera. Una caricia débil que le confirma que él sigue siendo su debilidad, una caricia sutil que le da esperanzas, que le confirma que no debe arrojar la toalla, que la contienda será dura, que hay una fuerza que mantiene al unísono sus latidos porque por encima de sus avatares ellos no han dejado de amarse.
Indudablemente el beso les hizo ganadores y perdedores de la misma batalla a los dos. Por suerte para esta batalla la esperanza es lo último que se pierde. Por suerte para el rey nunca se da tanto como cuando se dan esperanzas. Por suerte para las espectadoras la esperanza es un espejo colgado en el futuro.
domingo 13 de enero de 2008
La serie que quisieramos ver
Veo toda esta trama Al-Bea-Nacho súper liada y me desconcierta profundamente. Me hace ir de un lado a otro, primero pienso una cosa, luego otra, luego vuelta la burra al trigo, luego como la segunda pero con variantes, luego...jajajja vamos que estoy hecha un lío:
- No se si quiero ver a Álvaro fuera de la cárcel o verlo dentro, porque así como esta el tema al menos con el Anguila me río.
- Unas veces me sulfuro con Bea porque no entiendo sus cambios de sentimientos repentinos, pero por otro lado hay veces que entiendo que tenga dudas
- No se si quiero que se vayan a la cabaña y le confiese su amor por Al o confiese su amor por Nacho. Es que como no me gusta nada esta Bea a veces pienso que es mejor que se quede con Nacho y que Álvaro empieza una súper historia de amor bonita y romántica con otra chica nueva, de esas que nos gustan, pero por otro lado uff!! Después de desear arrejuntarlos durante tanto tiempo sería una pena que no acabaran juntos.
- No sé si quiero que sea Bea ahora quien sufra por recuperar a Álvaro o que no sufra porque ya lloro bastante en el pasado.
- No sé si quiero que Al intente de nuevo recuperar a Bea o que sea él ahora quien no quiera nada con ella porque ya se arrastró y ya ha pagado por sus fallos.
Estoy en un punto de la historia que "solo sé que no se nada". Aunque algo si tengo claro, lo que me gustaría que pasara:
- Que los guionistas dieran un cambio de 180º a la serie, no mejor de 360º, para que volviera al punto inicial pero con el bagaje de lo vivido hasta ahora. Ver esa dulzura de Bea de nuevo, una Bea que volviera a soñar, una Bea sonriente, afrontando las situaciones con inteligencia, mas madura y menos inexperta que antes por supuesto, que hubiera aprendido de lo que le ha pasado pero que conservara algo de esa esencia inicial, de esa integridad, esa entereza, esa lucha, esa entrega, esa fidelidad, una Bea con sus sentimientos claros, una Bea locamente enamorada de Álvaro.
-Me gustaría ver el Álvaro ilusionado del principio, con la madurez, la entereza, con la seguridad, la convicción y la determinación que ha ido adquiriendo de su paso por la cárcel. El Álvaro responsable, luchador y firme que es ahora pero conservando esa picardía, esa chispa y ese punto de niño travieso de antes. Un Álvaro locamente enamorado de Bea, capaz de desvivirse por ella, capaz de escucharla, de entenderla, de preocuparse por conocerla realmente. Un Álvaro dirigiendo de nuevo Bulevar intentando hacer realidad su sueño inicial, pero esta vez trabajando por ello, con honestidad, buenas maneras e inteligencia. Un Álvaro siendo un buen Director pero sin desdibujar del todo esa parte de de locura juvenil del principio de la serie.
Algo así como una Bea y un Álvaro de los primeros capítulos pero mejorados por lo que les ha tocado vivir, reforzados en sus carencias pero conservando su esencia inicial.
También me gustaría recuperar el sentido de la amistad, Gonzalo con Álvaro y Santi con Bea porque a mi modo de ver se ha ido difuminando en el tiempo. Que volvieran esos dos confidentes y que en verdad lo fueran, mas maduros también, pero conservando si incondicionalidad. Que Gonzalo volviera a ser el amigo-escudero de Álvaro pero escuchándole y sin influenciarlo y que Santi volviera ser ese confidente y esa mano amiga en la que se apoyaba Bea, que volviera el sentido de la amistad sincera y verdadera.
Me gustaría volver a ver el trabajo codo con codo, ese equipo, esta vez no como jefe y secretaria sino de igual a igual, ver luchar a un hombre y una mujer, que se entienden, que se complementan, que conectan y que tiene una química y una complicidad especial y mágica, por un mismo objetivo (expandir la revista) con ilusión, con empuje, con entusiasmo, con problemas que poder resolver conjuntamente, haciendo frente al unísono con la fuerza que da hacerlo sabiendo que hay alguien al otro lado dándote la mano por si resbalas.
Quiero ver un malo malísimo que no roce lo excéntrico, que su maldad no implique la fuerza física sino que se diferencie y se distinga por usar la misma inteligencia que los protagonistas pero con fines menos "honestos". Un malo inteligente, con doblez, con rabia, con mala intención, pero una mala intención reconocible y aceptable, un malo que no se estereotipe al extremo.
-Quiero ver a una Bárbara evolucionando internamente porque es de las pocas que no lo ha hecho. Una Bárbara conservando su solitaria neurona, siendo ella misma, pero capaz de vivir su propio proceso de maduración, capaz de plantearse valores que hagan tambalear los cimientos sobre los cuales se ha refugiado hasta ahora. Una Bárbara capaz de reconocer que quiere sentirse querida y que la quieran tal cual es. Una Bárbara capaz de enamorarse de Santi.
- Quiero chicas nuevas en el batallón, para que vuelva realmente a serlo, que den aire fresco, alegría, que creen nuevas tramas, nuevas situaciones en las que se pueda cotillear, que se pudieran convocar de nuevo 112 y ver así el apoyo entre mujeres algo olvidado y devaluado últimamente, que volvieran a ser una piña, con Bea incluida, que generaran situaciones divertidas y volvieran los puntos de vista de la mujeres de verdad.
-Me gustaría ver un Carmelo capaz de admitir sus errores, capaz de perdonar e incluso olvidar, capaz de decirle a Álvaro lo honrado, valiente y fuerte que ha sido de la misma manera que le dijo que era una basura el día que lo llevó borracho a su casa. Un Carmelo capaz de dejar vivir su vida a su hija, dándole su opinión pero no imponiendo sus consejos. Un Carmelo capaz ponerse en el lugar de los demás y de aceptar las decisiones de su hija aunque no las comparta.
- Me gustaría volver a ver a Titina, la Titina que estaba al lado de su hijo, que le entendía, que le ayudaba, una Titina que adoraba a su hijo, capaz de emocionarse ante el amor verdadero, capaz de no juzgar a las personas por sus apariencias, capaz de valorar a los demás y sobretodo capaz de alegrarse por ver a su hijo feliz junto a Bea, de reconocer que Bea hace feliz a su hijo y que el amor sincero e incondicional es el motor que mueve sus mundos .
-Me gustaría ver una Cayetana que se olvida de las clases sociales, que sea capaz de ver a las personas por como son y capaz de reivindicarlo ante amigos y conocidos. Feliz, enamorada, correspondida. Una Cayetana fiel a su manera de ser pero más humilde y menos altiva.
- Y me gustaría ver un Benito más seguro, al que se le reconozca su trabajo, su valía, su entrega... Un Benito igual de pobre pero con un sueldo digno, con una estabilidad y con la misma profundidad como aquel día en el que le enseñó a Álvaro que significaba estar enamorado y sentir.
- También me gustaría ver a un Francisco valorando a su hijo, estando orgulloso de él. Una Carol capaz de ver el amor de Álvaro por Bea y el de Bea por Álvaro como antes, porque creo que Nacho la ha obnubilado últimamente. Una Puri que sufriera un poquito que le hicieran un poquito de daño (sin pasarse) para que entendiera un poco a los demás, vamos tuviera más inteligencia emocional. Un Guti recuperando al amor de su vida Chusa. Un Richard y un Eche enfrentándose ante el mundo su relación, y por supuesto quiero ver al Anguila.
Y con todo esto no quiero decir que necesariamente durante estas tramas Bea y Álvaro tengan que estar ya juntos de nuevo, ni que todo les tenga que salir bien, es más, me imagino este proceso de una manera paulatina, conociéndose como se conoce al principio una pareja cualquiera, me imagino situaciones comprometidas, otras tiernas, otras tristes, unas de lucha, otras de entrega, unas de impulsos descontrolados, otras de control contenido, pero si me los imagino cada uno caminando sobre su propia línea ,unas líneas paralelas, con paso lento, firme pero decidido, avanzando cada día un poco más, hasta que esas líneas paralelas por fin converjan en un mismo punto para cruzarse uno en el camino del otro y convertirlas en una sola línea sin fin.
Bueno, siento el rollo. Quizá espero demasiado de la serie , de los guionistas y de la Directora Creativa, pero.... no estoy loca que sé lo que quiero, vivo la vida igual que si fuera un sueño. jajaja
Eu sei que vou te amar (mis videos)
Este es un video romántico pero con tintes a melancolía de nuestros protagonistas que he hecho hace poco. La ternura , el amor y la pasión se mezclan con la tristeza, aunque al final un hilo de esperanza los sustenta. Él tiene claros sus sentimientos. Ella también aunque se los niega a sí misma, por todo lo que ha sufrido, porque decidió rehacer su vida, porque decidió olvidarle. Pero en el fondo de su alma ella sabe que va a amarlo por toda la vida, que siempre va ha estar en su corazón aunque las circunstáncias y el destino se empeñen en alejarles. Los dos saben que van a tener que vivir cada uno su vida, lejos el uno del otro, deseándose y sufriendo por no poder estar juntos, pero con la esperanza de que llegue el momento en que puedan amarse para el resto de su vida














































































